Estafadores Emocionales. ¿Cómo Desenmascararlos?

woman-dropped-fail-failure
-El cobarde no mide sus actos, mide sus beneficios.-

En una estafa siempre hay engaño y abuso de confianza por lo que debemos extender su significado no sólo a los hurtos y timas monetarios; hay un concepto mucho más profundo y complejo que nos toca tratar: La Estafa Emocional.

Los estafadores emocionales están en todas partes, es más una estafa monetaria o de bienes materiales, se sustenta primero en una estafa emocional.

Los seres humanos que habitamos este espacio, tenemos la opción de vivir la vida en un estado de factibilidades o decantarnos por un estado de preferencias. Generalmente los sentimientos guían muchas de nuestras decisiones, entonces, ¿cómo reconocer una estafa emocional; quiénes la perpetran y, por qué?

En la interacción social, los individuos basamos hasta el momento nuestras existencias en función de nuestros complejos y sensaciones: No juzgamos las acciones partiendo de un razonamiento lógico de lo que debe ser; llegamos hasta el extremo de imponer lo que creemos tanto de nosotros como de los demás.

Creer nos lleva a una idea abstracta porque se aleja del hecho confirmado: Soy / Somos. Encontramos que “creer” es un entendimiento que no alcanza a comprobarse, sospechar algo que tal vez es probable sin suficiente fundamento, en resumen, tener por cierto algo que no hemos comprobado o que no se puede demostrar.

Al igual que si juzgas una pintura antes de estar terminada te puedes llevar una errada impresión: Si te fijas en la apariencia de alguien sin meditar en sus acciones o reales intenciones podrías estar siendo cómplice de una estafa; podrías estar timando tus sentidos.

Un punto sensible a tratar: ¿se convierte el estafado en cómplice de su estafador? La respuesta es afirmativa. Cuando se niega lo obvio se niega la esencia y entonces todo es falso.

Qué tan verdaderos somos lo determina que tanta empatía hay entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos. Si estos tres actos están disociados entonces la mentira nace como consecuencia del desbalance del individuo que niega quién es y decide utilizar la escafandra para enmascarar sus intenciones o sus miedos.

Tanto el estafador como el estafado, son individuos con una pobre estima emocional. El estafador necesita probarse superior por medio del abuso y el estafado por su falta de amor propio, delega en otros la responsabilidad de sus circunstancias.

Los estafadores emocionales, dan señales claras para que puedas reconocerlos: siempre se amparan en la misma actitud o discurso y en la mayoría de los casos no habrá concordancia entre su predica (lo que dice) y su comportamiento (lo que hace). Sin importar cuan buenos nos podamos sentir o cuan inocentes, nuestras acciones dicen lo que somos realmente.

Un padre tiene la intención de ser un buen guía en la vida de sus hijos, pero ¿lo es?… La intención en lo que hacemos desempeña un papel primario en el resultado de nuestras acciones. Si la intención no es bien justificada los resultados serán errados, porque después de todo, las cosas comienzan como una intención que se materializa.

¿Serán acaso los padres los primeros estafadores emocionales que encontramos en nuestro entorno? Partiendo de que el engaño se sustenta en la manipulación es un hecho con muchas posibilidades de ser comprobable.

Es cierto que voluntariamente confiamos, y aun temiendo al laberinto de lo incierto, gratuitamente depositamos en el estafador, que llamaremos Minotauro (el familiar, el amigo, el empleador, el asociado, la pareja o cónyuge, las autoridades): confianza, cariño, buenos deseos; la energía de vida…

Nuestro punto de partida ahora es el conocimiento de que cualquiera puede convertirse en un posible estafador emocional (incluyéndonos a nosotros mismos); si juzgamos a partir de nuestras emociones y preferencias y no de una exhaustiva observación y concordancia, queda uno en manos de las circunstancias.

Recordemos que el Minotauro lo que pretende es debilitar a su victima y tomar su fuerza para alimentar su vanidad. Y los artificios psicológicos son su principal arma de ataque. Se toman el tiempo de reconocer nuestras debilidades para utilizarlas como señuelos que nos hagan caer en su laberinto, y así parecer inofensivos ante nuestros ojos porque al final ellos sólo nos mostraron el camino en el que inconscientemente nos adentramos.

El estafador trata de inhabilitar al estafado porque su basamenta es egoísta, necesita sentir superioridad para acallar la rabia y la frustración que originó su ansia de poder desmedido; mientras que el estafado por el contrario es demasiado comprensivo y se deja envolver porque ansia ser necesitado o tomado en cuenta.

Pensar en sacrificar vida o bienes no son pensamientos naturales del humano: La diferencia entre el hombre y la bestia, es que al humano es dada la capacidad de doblegar sus instintos para preservar la vida.

De los laberintos se puede salir, es un mito que todo el que entra indefectiblemente se queda encerrado; todo “Minotauro” Pierde fuerza cuando lo que sacrificamos son nuestros complejos, y valoramos nuestra integridad, cuando seguimos el hilo de la consciencia.

Desechando todo ego innecesario, sonemos la alerta azul: al prestar más atención a lo que las personas realmente son y no a la mascarada que los demás nos muestran, forjamos sentimientos reales que nos escudan de toda manipulación.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s